
Las tejedoras de Santa Elena, también tejen sueños
Lo que estas mujeres tejen, no tiene límites. Ellas trabajan los hilos como si fueran tela de araña, hacen de su labor un arte creativo. Sus tejidos se renuevan constantemente con la urdimbre y la trama, sus casas permanecen regadas por las lanas, los ovillos y los hilos de colores, imágenes que devuelven a su infancia, donde recrean sus sueños a través del juego y la fantasía.


Estas mujeres que habitan estas tierras siempre están tejiendo, no paran de tejer, son agoreras, diosas, magas, tejen sueños, tejen vida, urden historias, sorteando con hilos invisibles la cotidianidad de los días que se expresan en el bolillo, el crochet, el crepé, la malla, el macramé, el tafetán, la diagonal, los urdidos asimétricos, los tejidos planos y manuales y los telares verticales, horizontales y egipcios.


Ellas son mujeres sencillas, participativas, generosas, soñadoras, valientes y amorosas, amas de casa, madres, abuelas; ellas se despliegan y dan a conocer su humilde arte como una ofrenda sagrada.

Todo este arte, toda esa fusión de saberes y de lienzos, todo este recorrido de trabajo, de compromiso, de permanencia, lo podemos apreciar cotidianamente en las diferentes ferias artesanales del corregimiento, de Medellín y de otras ciudades… espacios e iniciativas que les han permitido afinar su identidad como tejedoras y donde se pueden visualizar sus trabajos terminados.
No podemos olvidar que es este un oficio que nunca termina de aprenderse.

Retomando el origen y el recorrido que ha tenido el tejido en el corregimiento de Santa Elena, nos devolvemos a los años 80, cuando la señora Rosa Escobar, llega de Medellín a instalar en el sector de El Cartucho, cerca de Montevivo, el Taller Tejemaneje, monasterio del telar, cuna e inspiración del tejido en las manos de mujeres como Marleny Toro, Sonia Zapata, Victoria Sánchez, Victoria Soto, Luz Marina Gallego, Consuelo Hincapié, Lía Zapata, Claudia Hincapié y Olga Gallego (q.e.p.d), pioneras del tejido y fundadoras del taller cuyo legado es este arte, vigente hoy, que se proyecta como un arte menor para las nuevas generaciones.

Teniendo en cuenta el tejido como parte del imaginario colectivo, es importante resaltar que también en Santa Elena, la artista y directora de teatro, Inés Salazar, recrea Las Tejedoras, una pieza de teatro que nace para recrear el proyecto “Abrazadas” del Oriente Antioqueño, como un homenaje a las mujeres que vivieron en 1999 una situación de conflicto y que se han consolidado como protagonistas de diversas iniciativas que buscan desarrollo y procesos de paz y que las ha llevado a impulsar sus derechos y a reafirmar su identidad. En esta obra de teatro se visualiza a la mujer en su quehacer, desde su niñez, su juventud, su maternidad, su rol de esposa, su edad adulta, tejiendo siempre, para los hombres, para los hijos, para una sociedad, sembrando caminos para la equidad, donde se respete y se aprecie a la mujer como tejedora de vida plena, de sueños, de amor, de justicia, de sabiduría, con la única bandera de que se irradie todo ese saber cómo aporte a una sociedad en constante movimiento, en permanente desarrollo y para que se conciban como un tejido social visible, sólido y permanente.


Las tejedoras de Santa Elena, de hoy y de siempre son Piedad Gaviria, Mónica Fernández, Marleny Toro, Marta Hernández, María Marín, Ángela Ríos, María Elena Múnera, Silvia Arenas, María Isabel Álvarez, María del Pilar Salazar, Regina Sepúlveda, Rosa Inés Ocampo, Gladys Rojas, Margarita Patiño y Marcela Vélez Hernández (Mujer Talento 2008, Empresarismo).
Gladis Castrillón, directora de la Biblioteca. 2016
Algunas de ellas

María Elena Múnera (*)

Mónica Fernández

Angela Ríos

Margarita Patiño

Marleny Toro (*)

Gladis Rojas

Marta Hernández

Regina Sepúlveda

María Isabel Lopera


Tomado de la red
“Cuando tejen las abuelas, teje la poesía.”

Mujer en la ventana tejiendo, 1882, Vincent van Gogh
Me contó el perfume del algodón,
que desde el origen del mundo las abuelas tejen.
Manos sabias, musicales, afinando siempre,
ese fino entramado de los hilados.
Las abuelas tejen y tejerán siempre,
como de costumbre, pero no como rutina.
Cuando tejen las abuelas, teje la poesía.
Tejiendo, tejedora vida tejes,
tu luminosidad de mí no alejes,
por tus manos la aguja se desliza
para crear el mundo que suaviza
tu sentir, tu mirar, tu pensamiento
hecho río, sol, pájaros, tormento.
Amante del color,
niña no dejes la pasión que tu hilar ágil matiza,
los pájaros volando sobre el viento.
Dame amada la vida que en la aguja
de tu arte se ilumina y se dibuja.
✍️ Poema Anónimo. Tomado de la Red.

